El origen del día de muertos no es lo que sabías

La tradición como tal de honrar a los muertos data de mucho antes de la llegada de los conquistadores Españoles, sin embargo la celebración, la idea de que sea ese día se celebrara fue de Lázaro Cárdenas, así es, aunque la tradición ya existía siglos atrás, él fue quien le dio renombre y poder a ese día para darle unidad a la nación.

El Archivo General en su informe “Tradiciones y Orígenes 2017” afirma que a pesar de ser una creencia milenaria, Tata Cárdenas le dio difusión y unidad al Día de muertos.

En las creencias aztecas, existía una diosa llamada Mictecacíhuatl que era la reina del Mictlán, la región de los muertos. Ella junto a su rey les da la bienvenida a todos aquellos que mueren por causas naturales. Pero antes de llegar a ella, los difuntos, ya sean nobles o plebeyos o ricos, deben atravesar un largo y doloroso viaje por el Camino de los Muertos. Una vez que terminen su trayectoria se encontraran con los reyes del Mictlán quienes le permitirán disfrutar del descanso eterno. Mitología parecida a la Griega con Hades.

Mictecacíhuatl suele ser representada como una diosa descarnada con una cabeza de calavera, con los pechos expuestos y numerosos pliegues en su abdomen que representan sus múltiples partos. En algunas representaciones, la Reina de la Muerte aparece con la mandíbula abierta dando vida a un guerrero que sale de sus entrañas y a través de su cuello. En sí, ella simboliza el principio y el fin de la vida.

Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la «Dama de la Muerte» (actualmente relacionada con «la Catrina», personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.

Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones del Día de Muertos cristianas y europeas, donde se recordaba a los muertos en el Día de Todos los Santos. Al convertir a los nativos del nuevo mundo se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.

Por otro lado el pan de muerto también es una combinación de dos tradiciones y dos creencias; para algunos historiadores, los orígenes del pan de muerto se remontan a las ceremonias prehispánicas en honor a Huitzilopochtli, dios de la guerra en la mitología mexica.

Durante dichas celebraciones se elaboraba un tipo de pan con amaranto, el cual se moldeaba para representar la figura del dios guerrero que, después de ser sacrificado de manera simbólica, era compartido y comido por el pueblo.

En otros rituales prehispánicos con la misma connotación religiosa, se solía hacer un amasijo de amaranto con la sangre de los sacrificios humanos, el cual era percibido como un alimento sagrado.

Después de la conquista de México, y como parte del proceso de evangelización, los frailes españoles utilizaron algunos símbolos de la religión prehispánica para inducir la conversión de los indígenas al cristianismo.

Fue así como se comenzaron a elaborar los primeros panes de muerto con harina de trigo, los cuales se decoraban con azúcar pigmentada de color rojo en alusión a la sangre que se ofrendaba en los rituales prehispánicos.

Las fechas de la celebración también son combinaciones de ritos prehispánicos y católicos:

las festividades inician el 28 de octubre, que es cuando se recuerdan a las personas que murieron en algún accidente; el 30 de octubre se recuerdan a los bebes que murieron antes de ser bautizados; el 31 de octubre se celebra a los niños menores de 12 años; el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y se recuerda a quienes fallecieron por causas naturales o enfermedades; y el 2 de noviembre, después de las 12 del día -según las creencia es cuando las alma de los difuntos se van- se recogen las ofrendas y se levantan los altares.

También se cree que las almas de los niños regresan de visita el día 1 de noviembre, y que las almas de los adultos regresan el día 2.

Pero ya sabes, a pesar de que es una tradición prehispánica combinada con católica y la UNESCO el 7 de noviembre de 2003 haya distinguido a la festividad indígena de Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, quien le dio el día, el mes y la fuerza para la celebración junto con el pan de muerto, fue Lázaro Cárdenas; por un sentido de unidad y de nación a México.

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